
Estás en > Grupos > Portada de Callejeros leoneses
"Siete vidas tiene un gato" no es una frase que se diga por decir. En verdad, está demostrado que la mayoría de los gatos están preparados para sobrevivir a caídas desde grandes alturas.
12.12.2011 - Callejeros Leoneses
"Siete vidas tiene un gato". Esta frase forma parte del imaginario colectivo de la sociedad actual. Un refrán, una frase hecha... Sea lo que fuere, lo cierto es que los gatos sobreviven a caídas y accidentes que matarían a un ser humano o a otros animales. Quien más y quien menos ha oído alguna vez algún relato o anécdota de un gato que ha sobrevivido a una caída de gran altura sin sufrir heridas de gravedad (o, incluso, ha salido ileso).
"Síndrome de gran altura",conocido popularmente como "Síndrome del gato paracaidista", así lo denominan los expertos en veterinaria, para quienes esta "pseudoinmortalidad" felina ha sido objeto de numerosos estudios en los que relatan, por ejemplo accidentes de gatos que han caídos desde 32 pisos de altura y han sobrevivido con tan sólo algún que otro diente roto. Así, los estudiosos demuestran que la mayoría de los gatos sobreviven a este tipo de caídas.
El secreto del éxito de los gatos reside, en parte, en su archiconocida capacitad de voltearse y conseguir aterrizar sobre las extremidades. Si se precipitan desde menos de seis metros, por ejemplo, los gatos se preparan para la caída.
Esto ocasiona que muchas veces, al impactar contra el suelo, se produzcan roturas en sus patas. Por encima de los seis metros, los mininos se relajan, estiran las piernas y, por consiguiente, aumentan su resistencia aerodinámica. Así, caigan de un octavo piso o de un duodécimo, el cuerpo del animal, consciente o inconscientemente, se prepara para el aterrizaje "volando" a una velocidad de unos 105 km/h.
Los seres humanos no somos tan hábiles para realizar tales acrobacias y, en una caída semejante, la velocidad es el doble y la energía del impacto se cuadriplica. Ya en 1928, el biólogo J.B.S. Haldane, lo explicaba de la siguiente manera: podemos arrojar un ratón a un pozo de mil metros y éste, al llegar al fondo, sufrirá una pequeña conmoción, pero se alejará caminando. Una rata probablemente se mataría, aunque puede caer desde un undécimo piso; un hombre se mataría, un caballo salpicaría.
|
Esto ocasiona que muchas veces, al impactar contra el suelo, se produzcan roturas en sus patas. Por encima de los seis metros, los mininos se relajan, estiran las piernas y, por consiguiente, aumentan su resistencia aerodinámica. Así, caigan de un octavo piso o de un duodécimo, el cuerpo del animal, consciente o inconscientemente, se prepara para el aterrizaje ;volando; a una velocidad de unos 105 km/h. |
|
Esto ocasiona que muchas veces, al impactar contra el suelo, se produzcan roturas en sus patas. Por encima de los seis metros, los mininos se relajan, estiran las piernas y, por consiguiente, aumentan su resistencia aerodinámica. Así, caigan de un octavo piso o de un duodécimo, el cuerpo del animal, consciente o inconscientemente, se prepara para el aterrizaje ;volando; a una velocidad de unos 105 km/h. |
|
Esto ocasiona que muchas veces, al impactar contra el suelo, se produzcan roturas en sus patas. Por encima de los seis metros, los mininos se relajan, estiran las piernas y, por consiguiente, aumentan su resistencia aerodinámica. Así, caigan de un octavo piso o de un duodécimo, el cuerpo del animal, consciente o inconscientemente, se prepara para el aterrizaje ;volando; a una velocidad de unos 105 km/h. |
|
Esto ocasiona que muchas veces, al impactar contra el suelo, se produzcan roturas en sus patas. Por encima de los seis metros, los mininos se relajan, estiran las piernas y, por consiguiente, aumentan su resistencia aerodinámica. Así, caigan de un octavo piso o de un duodécimo, el cuerpo del animal, consciente o inconscientemente, se prepara para el aterrizaje ;volando; a una velocidad de unos 105 km/h. |
|
Esto ocasiona que muchas veces, al impactar contra el suelo, se produzcan roturas en sus patas. Por encima de los seis metros, los mininos se relajan, estiran las piernas y, por consiguiente, aumentan su resistencia aerodinámica. Así, caigan de un octavo piso o de un duodécimo, el cuerpo del animal, consciente o inconscientemente, se prepara para el aterrizaje ;volando; a una velocidad de unos 105 km/h. |
Asombrosa la habilidad gatuna. Lo mas gracioso de la noticia es el comentario de que un caballo al caer a un pozo "SALPICARIA"
Un saludo a todos los participantes de El Norte Escolar 2011. Finalizó el periodo de participación.
El fallo del premio se dará a conocer a través de elnortedecastilla.es en el mes de diciembre de 2011, en una fecha que se confirmará antes de la finalización del concurso.
Gala de entrega de la Edición 2011 del concurso El Norte Escolar
Galería con los grupos que participaron en la edición del año pasado.
Galería de fotos con los grupos participantes en esta nueva edición del concurso.

