El Norte Escolar

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Portaaviones cuyo casco es totalmente de hielo

Reportaje

28.10.2016 - Elena Vega

El pasado nos muestra un portaaviones de hielo

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2 comentarios

Con el paso de los años, nos hemos ido dando cuenta de que la historia del pasado , en ocasiones, tiene sabias lecciones que ofrecernos en el presente.

Este es el caso de la Segunda Guerra Mundial que, además de resultar ser una de las mayores tragedias que ha sufrido la humanidad, en ella surgieron innovaciones técnicas, como es el caso.

Fue allá, en el año 1942, cuando a un oficial británico llamado Lord Luis Mountbatten se le ocurrió un revolucionario bloque, el cual acabaría con sus problemas de escasez de acero: el pykreto, siendo este un material constituido en su mayor parte por hielo el cual se combinaría con serrín.

Winston Churchill, oficial al cual había presentado su innovación, manifestó las ventajas de construir una isla flotante la cual albergara aviones de guerra.

Fue así como el proyecto de un portaaviones constituido a base de bloques de pykreto llegó a manos del profesor e inventor corresponsal de guerra Geoffrey Pyke. Lo único que variaría del material sería el añadirle una capa contra erosiones, las cuales permitirían al pykreto soportar las olas y las condiciones normales de alta mar. La gran ventaja de usar dicho material era que reponerlo era bastante sencillo, pues solo debían valerse del agua helada del mar junto con un poco de serrín, el cual proporcionaría durabilidad suficiente al hielo como para aguantar un año o más.

Siendo aprobado el proyecto, la nave de guerra mediría un total de 600 metros de largo junto con 90 de ancho, todo ello realizado a partir  de bloques de pykreto de 120 cm. Con tales medidas, se calculó que sería capaz de albergar más de 200 aviones de combate o 100 bombarderos, teniendo además una tripulación de 404 oficiales y 3216 suboficiales, además de las tropas.

Por desgracia, este magnífico proyecto se vio desmontado y cancelado a causa de que el clima del Pacífico había aumentado, y se encontraban demasiado alejados de Alaska como para dar el servicio necesario.

Aunque ha de decirse que un pequeño prototipo de apenas 20 metros de largo, construido por 15 hombres, fue capaz de mantenerse a flote en el lago de Patricia desde el día de su construción hasta el verano siguiente.

De nuevo, la historia nos demuestra que en el pasado, mentes brillantes diseñaron objetos brillantes , aunque para su desgracia carecían de la tecnología o los materiales necesarios para llevarlos a cabo.

 

comentarios

1

El hombre del tiempo | 02-11-2016 08:40

Gran idea, lástima que el cambio climático...

2

anonimo | 29-10-2016 16:13

me gusta esta noticia como esta redactada os merecéis ganar