*

El Norte Escolar
 
El Norte Escolar

Hojas de papel

Colegio La Milagrosa

Salamanca

REDACCIÓN: Alba Avedillo Nieto, Irene Barbero Urrero, María Carvajal Delgado, Lucía García Hernández, Sergio Herrero Martín, Raquel Pozo García

Crónicas de Continente - capítulo 14

Crónicas de Continente - capítulo 14
Mapa de Continente

Esta es la penúltima entrega de nuestra historia, esperamos que os guste.

17.12.2017 - María Carvajal y Sergio Herrero

  • Current rating

26 votos

7 comentarios

- Maut, mi señor, las tropas ya han pasado Dohaer. ¿A dónde las dirigimos? ¿Vamos a la Cruz Verde?

- Llama a 708. Él sabrá a dónde ir.

Damah bajó las escaleras como tantas otras veces y dio la señal. Unos segundos después, 708 estaba frente a Maut.

- ¿Qué desea, mi señor?

- Saber dónde están.

- La Cruz Verde. Nuestro ejército está en las afueras de Dohaer, habíamos pensado en dirigirnos a Dithia, donde están todos los de mi raza.

- ¡NO! Id directamente a la Cruz. Algo me dice que están cambiando estrategias.

- Si, mi señor, al atardecer estaremos allí.

···

- Vaxes, ¿qué te pasa? - Syrahe miraba a su enorme dragón muy preocupado, pues este trataba de abandonar la isla. Se movía nerviosamente emitiendo continuos gruñidos. - Calma, ¿qué te ocurre? ¡Quieto!

El dragón no hacía caso, daba vueltas e intentaba volar hacia el sur. Syrahe decidió encadenar a Vaxes.

- Debo irme. Siento dejarte aquí. - Se dio la vuelta y miró de frente a una gran fortaleza. Respiró profundamente y entró.

···

El sol empezaba a ponerse, y a lo lejos el cielo tenía un color extraño. Estaba negro, pero no de tormenta. En Septh, las mujeres y los niños se habían atrincherado dentro de las casas, aterrorizados ante la inminente batalla que decidiría el futuro de todo Continente. Haw estaba preparado para luchar. Su madre se había negado a abandonar la ciudad o a quedarse en su casa.

- Hijo? he de decirte algo?

Haw se dio la vuelta y la miró fijamente a los ojos.

- Verás? tengo que decirlo ahora porque, tal vez, sea la última vez que nos veamos y no me quiero llevar este peso conmigo.

- ¿Qué pasa, madre?

- Es sobre tu padre. No murió. Sigue vivo, y has luchado con él sin darte cuenta. - La expresión de su hijo había cambiado por completo. Había palidecido y se había sentado. - Sé que puede sonar un tanto extraño, no quiero que me odies por esto, sé que el no tener a tu padre contigo te ha marcado mucho, pero era algo que no se podía saber. Tu padre es Syrahe.

···

El ejército estaba preparado en las puertas de Septh. Yo ya estaba con todos los Lamo-Yeni dentro de Palacio, esperando el momento justo para atacar. Lo único que necesitaba era que 708 cayera en nuestra trampa y nos escuchara.

Los Gergrs y los Vralar, antiguos enemigos, se habían aliado y habían unido sus fuerzas. Los Threz habían huído, nadie sabía a dónde. Yo sin embargo, tenía idea de lo que estaba ocurriendo. Miré al cielo y con miedo, pude ver que las nubes negras se estaban acercando, las teníamos ya sobre nuestras cabezas. Bajé la mirada y una gran masa negra también se acercaba, levantando polvo a su paso. Venían a gran velocidad.

Los siguientes minutos fueron frenéticos. La masa negra ya estaba frente a nuestro ejército, que, con miedo, habíacolocado las espadas frente a sus cabezas, preparados ara atacar. Me calmé un poco al ver que no había ningún dragón en los alrededores. Al volver a la Biblioteca, todos estaban alrededor de la mesa central, rodeados de grandes cantidades de libros. La batalla ya había comenzado fuera, pero nosotros debíamos escondernos e investigar.

Los arqueros estaban preparados para disparar en cuanto se lo pidieran. Mientras tanto, la soldados hacían frente a una amenaza cada vez mayor. El ejército de los Threz era numeroso, y sin ellos nuestro número de soldados se había reducido prácticamente a la mitad. Todos estábamos preocupados, pero aún quedaba una esperanza: si Syrahe aparecía a tiempo, la batalla podría dar la vuelta, siempre y cuando los Quince no aparecieran.

Ahora era el turno de la batalla aérea. Dos dragones aparecieron, y al momento los distinguí: Meht por un lado y Rewn por el otro. 708, a lomos del segundo, pronunció:

- Ogeug.

Pero Meht fue más rápido. A la orden de 708, ambos dragones escupieron fuego, pero el de Meht salió disparado antes hacia Rewn, que cayó al suelo. Sin su dragón, 708 era un blanco fácil, y Meht tenía superioridad en el aire. La batalla había cambiado por completo.

En tierra sí se notaba superioridad por parte de los Khe Zend, que eran más en número y parecían más entrenados, a pesar de las numerosas guerras que Continente había pasado. Ya se amontonaban los cuerpos sin vida de ambas razas, pues aunque aquellos monstruos fueran superiores, nuestros hombres luchaban con toda su fuerza.

Estaba preocupado pues no alcanzaba a ver a 708, le necesitábamos para matar a los Humanos encubiertos, la última esperanza que nos quedaba para acabar con ellos. Noté una presencia extraña cerca, miré hacia la derecha y le vi, apoyado en la barandilla con una sonrisa en la cara mirando hacia el campo de batalla.

- 302, hace mucho tiempo que no te veía. ¿Cómo estás? Te veo un poco tenso.

- ¿Qué quieres?

- ¿Sinceramente?Bueno, me gustaría mucho veros a todos muertos.

- Justo lo que quiero yo, pero al contrario, claro.

- Pero no podéis hacer nada. Me necesitáis.

- ¿Por qué estás de su parte?

- Me han tratado mejor de lo que habéis hecho vosotros nunca.

- No ha habido oportunidad, naciste al entrar yo en el territorio de VelnsTern, al momento caisteis, Rewn y tú, no pude hacer nada.

- Bueno, la verdad es que lo agradezco, me han tratado tan bien que gobernaré Continente cuando ganemos esta guerra.

- ¿Tratado bien? Te han empezado a tratar bien cuando te han necesitado. Has estado encerrado toda tu vida bajo tierra y lava.

- Vosotros os habéis pasado toda vuestra vida en una isla de vacaciones, ni un dedo habéis movido por mí.

- No sabes nada.

- Sí, sé, y lo tengo más que claro. No hicisteis nada por sacarme de allí. Esta es mi forma de daros las gracias.

- No podíamos hacer nada. Escúchame muy atentamente. De ti depende todo, todos los ojos están puestos en ti. Depende de tu propia decisión matarnos a todos o no. Ellos tienen el corazón oscuro, en cuanto hayan acabado con todo, harán lo mismo contigo.

- No, ellos me respetan.

-Te equivocas, somos nosotros los que te respetamos, te queremos porque eres nuestro hermano, tu fuerza es la nuestra, eres el Último. Por favor, ayúdanos.

La sonrisa ya había desaparecido, y ahora estaba mirando fijamente a 302, intentando leer sus intenciones. Se irguió y se dirigió a la Biblioteca, se apoyó en la mesa, y dijo:

- ¿Qué tengo que hacer?  

comentarios

1

Marta | 17-12-2017 23:57

Fantástico como siempre.

2

Carmela | 17-12-2017 19:39

En cada entrega os vais superando , gran trabajo chisco.

3

Pedro | 17-12-2017 19:38

Deseando que llegue la ultima entrega.

4

Carmen | 17-12-2017 19:38

Es un cambio total en la transcurso de la historia.

5

Pilar | 17-12-2017 18:45

Giro inesperado en la historia. Pendientes de la última entrega.

6

Alba | 17-12-2017 18:44

Incríble! Inesperado y sorprendente!

7

Roy | 17-12-2017 17:09

A falta de una sola entrega las cosas cambian por completo al más puro estilo de Star Wars, ¡un héroe que lucha contra su padre sin saberlo! ¡Tremendo!