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El Norte Escolar
 
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Hojas de papel

Colegio La Milagrosa

Salamanca

REDACCIÓN: Alba Avedillo Nieto, Irene Barbero Urrero, María Carvajal Delgado, Lucía García Hernández, Sergio Herrero Martín, Raquel Pozo García

Crónicas de Continente - capítulo 5

Crónicas de Continente - capítulo 5
Mapa de Continente.

Hemos llegado a la sexta entrega de nuestra historia. Esperamos que la disfrutéis.

12.11.2017 - Maria Carvajal y Sergio Herrero

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5 comentarios

Año 693.

Las Segundas Guerras de Gulmor han acabado. Parece ser que todos son tan cabezotas como creíamos. Ha sido necesaria la muerte de la esposa del Décimo para que volviera a la realidad. Ya era hora, la verdad.

Me siento afortunado de vivir donde estoy, nada nos llega, no tenemos problemas. Todo es paz y tranquilidad. Solo nos dedicamos a nuestras aficiones. 398 se dedica a pintar todos los paisajes que nos rodean, y sinceramente, me encantaría tener su habilidad. Desde que nos desterraron, vivimos mucho mejor. Las Islas Cálidas son el mejor sitio del mundo. No me quiero quejar de la vida que llevo, pero echo de menos Dohaer y sus preciosas calles llenas de gente, el lago del Jardín Real, el mirador de la montaña, sus verdes prados?

- ¡302! ¡302!

Me estaban llamando, era 398. Giré la cabeza y me levanté, para mirarlo directamente. Le ponía histérico que alguien no le mirara mientras hablaba. Se volvía loco. Sonreí e incliné la cabeza a modo de saludo.

- 302, necesitamos tu ayuda, 1 te reclama.

Sé que mi gesto cambió al momento. 1 siempre estaba solo, nadie le molestaba y Él no molestaba a nadie. ¿Por qué recurría a mí? Un simple Lamo-Yeni, mucho menos sabio que Él. Asentí y le pedí que me guiara, pues Él nunca permanecía en un sitio más de un día.

Tuvimos que coger la barca para llegar a la Última, la isla más septentrional de nuestro archipiélago. Una vez allí, tuvimos que cruzarla hasta llegar a Hauji, ese era el punto situado más cerca de Continente.

Estaba atardeciendo, y por primera vez en mi vida, le vi. Estaba de pie, mirando de frente al sol, que bajaba lentamente, negándose a irse del todo. El agua del mar rozaba su piel, y la brisa marina atenuaba el intenso calor que hacía. Me acerqué sigilosamente intentando no romper la tranquilidad que había en ese momento.

- 302, qué ganas tenía de poder hablar contigo y verte por fin.

Se giró muy despacio y me topé con un rostro lleno de arrugas, dividido en dos por unos ojos del color del mar y con el brillo del atardecer. Sus labios estaban resecos, y mientras me fijaba en ellos, se empezaron a mover.

- Supongo que sabrás que las Segundas Guerras han terminado.

Asentí y me quedé quieto. No me atrevía a dirigirle la palabra, casi no podía mirarle. Temía su desaprobación. Era 1. Fue el primero de todos nosotros. ¿Cómo no respetarle? ¿Cómo no temer su palabra?

- Bien, este es el principio del fin de la Era de los Hombres. Te confío a ti la misión de llevar a nuestro pueblo por el buen camino.

Me quedé paralizado. No podía creer lo que estaba escuchando.

- Pero señor?

- No, 302. Esta es tu misión vital. Sé que no es la más sencilla, pero está aquí, ha llegado y te está esperando.

- Pero?

- No 302. Ya no tengo energías suficientes. Yo no estoy preparado para todo lo que está por venir. No soy un adivino, pero sí puedo saber lo que va a pasar. Y tú también. Solo que todavía eres joven para ser consciente de ello. Bien, dime qué es lo que piensas.

Inspiré profundamente. Tenía que calmarme. Seguía paralizado y sabía muy bien que cualquier palabra que saliera de mi boca podría estropear todo. Ordené mis pensamientos y me dispuse a explicarle mis sentimientos.

- Si usted no está preparado, estoy seguro de que yo tampoco. Es la mayor responsabilidad de esta tierra. Nos jugamos el futuro de los Hombres, pero también el nuestro. Me gustaría creerle, pero no tengo constancia de saber leer el tiempo. No sé.     

- Eso es porque jamás lo has intentado. Te enseñaré. Cierra los ojos y concéntrate en la luna que está saliendo ahora mismo. Eres como ella. Puede vernos, a todos. Tú también. Respira profunda y calmadamente. Siente la brisa y todos los sonidos a tu alrededor. Eres la luna. Piensa en Dohaer. Concéntrate en tus recuerdos. Ahora dime, ¿qué es lo que ves?

Abrí los ojos unos segundos más tarde. Ahora si que estaba petrificado. Le miré y asintió. Una sonrisa se dibujó en su rostro.

- Lo he visto. Los cuerpos y cadáveres amontonados en uno de los prados. El Rey hablando y cuatro hombres vestidos de negro quemando el montón. Todo son caras serias. Están tristes, pero felices porque la guerra ha acabado.

- Sabes leer el tiempo. Eres el responsable de llevarles a todo a la salvación. ¿Has visto detrás de las montañas?

- He visto. Algo se mueve.

 

Link al mapa de Continente: https://docs.google.com/document/d/1uikCTYS0HGyUFX5gOdz0DftjSD3T2UMa9tpFDXBwR-c/edit?usp=sharing 

comentarios

1

Marta | 16-11-2017 23:13

Qué emoción hasta la siguiente entrega.

2

Mary | 15-11-2017 20:50

Giros y más giros para tenernos en vilo sobre lo que ocurrirá en la próxima entrega. Buen trabajo!!!!

3

Carmen | 12-11-2017 20:26

Increíble como nos metéis en la historia y nos dejáis esperando la siguiente entrega. Enhorabuena.

4

Carmen D. | 12-11-2017 15:47

Otra entrega magnífica de estas crónicas que nos llenan de intriga. Un buen e inesperado salto que da la historia para mantenernos atentos al siguiente capítulo.

5

Pilar | 12-11-2017 13:41

Emocionante el texto, con cada entrega se nos despierta el interés por seguir leyendo más. Me encanta la descripción del espacio donde se desarrolla la acción, casi puedo imaginarlo. Muy buen trabajo.