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El Norte Escolar
 
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Hojas de papel

Colegio La Milagrosa

Salamanca

REDACCIÓN: Alba Avedillo Nieto, Irene Barbero Urrero, María Carvajal Delgado, Lucía García Hernández, Sergio Herrero Martín, Raquel Pozo García

Crónicas de Continente - Capítulo 8

Crónicas de Continente - Capítulo 8
Mapa de Continente

Hoy os traemos una entrega más de nuestra historia "Crónicas de Continente". Esperamos que os guste

26.11.2017 - Sergio Herrero y María Carvajal

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4 comentarios

- Han pasado dos años desde la mayor tragedia que el Continente haya visto. Tras el día en el que la tierra tembló todos los hombres se preguntaban qué iba a pasar después, pero sólo yo tengo la respuesta. Sólo yo sé lo que está pasando y los acontecimientos que se van a suceder a partir de ahora. Dejadme deciros todo lo que yo vi visitando el Lugar Prohibido.

- ¿Cómo? ¿El Lugar Prohibido? - gritó 398, enfadado - ¿Sabes las consecuencias que eso acarreará a nuestra raza? ¿Acaso has leído las profecías de 13?

- Sí, y deberíamos precouparnos en lo que hay allí en vez de preocuparnos en la profecía.

- Y bien, maestro - dijo 398 con un tono irónico - Dinos lo que hay allí. Adelante.

302 se aclaró la voz y les dijo:

- Un volcán. Enorme. Estaba en una pequeña isla, rodeada de magma, que se extendía hasta el infinito. De su cráter salían rocas y magma. Iba montado en Rewn, uno de los tres dragones Vralar. Al parecer el estruendo de la erupción le asustó. Mientras sobrevolaba el cráter de VelnsTern, una roca mató a Rewn y cayó al interior del volcán. Lo último que vi antes de volver fueron miles y miles de siluetas de hombres, hombres que no ardían, llevándose al dragón a saber dónde.

- ¿Y qué crees que deberíamos hacer? - preguntó 546.

- Creo que tendríamos que volver a Continente. Hemos pasado casi 300 años en estas islas, viviendo en armonía. Pero creo que ya es hora de ayudar a los hombres. Si esas cosas logran salir de VelnsTern, cualquier cosa podría pasar. Y nosotros no podemos permirtirlo. ¿Qué opináis?

- ¿Ellos lo saben? - preguntó 493.

- ¿Quiénes, los hombres?

- Sí. ¿Se lo has dicho ya?

- Sólo les he dicho que la Gran Guerra se acercaba. No les he dicho nada acerca de nuestro posible regreso. Pero la Gran Guerra no es la guerra que se está librando ahora en Continente. La Gran Guerra empezará cuando la amenaza de esas cosas sea real, y probablemente ya será demasiado tarde.

645, el más joven del Consejo de Lamo-Yenis, se levantó y pronunció las siguientes palabras:

- Creo que tanto yo como el resto del Consejo tenemos la misma opinión: debemos instalarnos en Continente. Yo elegiría Dithia. Es la ciudad, por ahora, más segura. Eso sí, no vendría nada mal que te pusieras el turbante negro una última vez antes de nuestra llegada. Habla con los Vralar, los Threz y los Gergrs y diles que están luchando contra el enemigo equivocado. Tal vez así se dan cuenta de que tienen que juntarse y luchar contra el enemigo común.

Unos vítores y gritos en la sala indicaban que todos estaban de acuerdo con la decisión de 645.

                                                                                  ...

Mientras tanto, en Dithia los Vralar y los derrotados de las Segundas Guerras de Gulmor estaban preparándose para la guerra total que derrocaría, de una vez, la dinastía Threz. Syrahe V, tras dar por perdido a su dragón Rewn, sólo tenía dos: Vaxes y Meht.  Pero él estaba convencido de que con dos bestias aladas su victoria sería inminente.

Guyb y Syrahe estaban reunidos preparando la guerra:

- Controlando la parte oeste de Continente, los pueblos de esa zona pueden lanzar una ofensiva desde Abht que llegue hasta Breth. Desde aquí mandaremos un dragón para evitar que los Threz puedan enviar hombres a Breth. Después, el ejército vencedor de Breth y el ejército de Dithia irán en dirección a Septh. Mis dragones quemarán todo a su paso. Una vez estemos a las puertas de Septh, los Threz pedirán la paz, que les negaremos. Abrirán las puertas y rendirán la ciudad. Las Tierras del Este no serán ningún problema después de que la capital haya caído. La Gran Guerra habrá terminado y nosotros reinaremos Continente.

- ¿Cuándo comenzamos la guerra, alteza?

- Siete días a partir de hoy. En menos de cinco meses habremos acabado.

                                                                                      ...

Septh se preparaba para la llegada de los Gergrs de Nevistia. Tras el anuncio de la Parte Oscura necesitaban unir sus fuerzas una vez más. Sabían que la Gran Guerra estaba cerca, ya que tenían noticias de que los Vralar y los pueblos minoritarios se habían aliado en Dithia. La visita sería breve, pero el futuro de Continente dependía de ella.

Oleg y Heimi entraron en el Palacio Real de Septh, en dirección a la Sala de Decisiones, lugar en el que estaban cuando la tierra tembló hacía ya dos años.

- Y bien - dijo Oleg nada más sentarse - ¿Cómo vamos a ganar esta guerra? Tenemos un enemigo más, y los dragones son invencibles. No podemos atacarles.

- Sí, sí que podemos, pero si queremos matarlos tendremos que correr muchos riesgos.

- ¿Muchos riesgos? ¿A qué te refieres? - preguntó Heimi.

- Si los queremos matar, tendremos que hacer que los dragones lleguen hasta Septh. Tras la última reunión decidimos crear unos aparatos que disparan enormes flechas al aire. Pero pesan demasiado y no podemos sacarlos de la ciudad. Así que la única forma de matarlos...

- Es forzando una batalla en Septh - completó Oleg. 

- Tengo dos opciones para ganar la guerra. La primera es la guerra total, y la segunda es la guerra en Septh. Ambas tienen sus ventajas y sus inconvenientes. Es vuestra decisión elegir la que prefiráis.

Mengh se levantó de la silla y, paseando a lo largo de la sala, les dijo:

- En la guerra total vuestro ejército sale de Nevistia, en dirección a Abht. Tras ganar en Abht volvéis por el Camino Real hasta El Cruce, el punto en el que el camino de Nevistia, el de Abht y el de Tyeun se juntan. De esta forma el Ejército del Norte al completo estaría unido. Nos juntamos cerca de Septh y la última batalla sería la de Dithia. Nuestra única baza aquí es matar a Syrahe para que los dragones nunca más sean montados. Después, es cuestión de tiempo que vuelen hacia lugares remotos y, con suerte, nunca más oigamos hablar de ellos.

- ¿Y la guerra en Septh? - preguntó Heimi.

- En esta guerra vuestro ejército se mueve hasta Ogar, pero dejando algunos hombres en Nevistia por si deciden saquearla. Mientras tanto, mis hombres se moverán hasta Abht y la conquistarán. Entregamos Breth y marchamos hacia Nevistia. Con suerte seguirá siendo vuestra capital. Si cae, mi ejército la recuperará. El último paso es volver a Septh. Si ellos controlan Breth, será su siguiente objetivo. Y en cuanto los dragones estén sobrevolando las murallas se convertirán en cadáveres. Sin esas bestias la Gran Guerra habrá llegado a su fin. 

- ¿Y qué pasaría si en la batalla de Septh no mueren los dragones?

- Eso no pasará - dijo Mengh, riéndose - Eso no pasará.

- ¿Cuándo empezamos la guerra? 

- En cuanto lleguéis a Nevistia moved a vuestros hombres. ¿Abht u Ogar?

Heimi y Oleg se miraron y asintieron.

- Ogar.

comentarios

1

Marta | 30-11-2017 23:22

Qué pena cuando se acabe esta sección.

2

Carmen D. | 27-11-2017 22:04

¡Que derroche de imaginación y de intriga! Espero la siguiente entrega para que me sigáis sorprendiendo.

3

Mary | 26-11-2017 23:27

Esperamos el desenlace con gran interes. Se acerca el final...

4

Roy | 26-11-2017 21:33

Impresionante, ¡guerra! Cada vez nos quedan menos entregas...¡al ataque!