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REDACCIÓN: Jacobo Ruiz, Paula Candau, Andrea de la Mata, Pablo Román, David López

Fútbol con el corazón

Fútbol con el corazón
El Cremagar Pinosaltos en su encuentro con el Chiringuito Pucela

Cuando el deporte se convierte en un sentimiento es cuando de verdad merece la pena

Reportaje

05.11.2019 - Pablo Román

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2 comentarios

El fútbol es más que un deporte

Cuántas veces habremos escuchado los aficionados esta sentencia sobre el llamado deporte rey, que forma ya parte de algo así como una estrategia de marketing.

Por eso, entre otras cosas, a mí esta afirmación a duras penas lograba hacerme plantearme ni tan siquiera su significado. Sin embargo, mi sorpresa fue mayúscula cuando hace algo más de una semana (o dos jornadas, que es la medida de tiempo usada por los más devotos de esta religión que es el balompié) decidí ir cámara en mano a vivir como uno más el partido del Cremagar Pinosaltos, una joven entidad deportiva fundada por un gran amigo hace unos años y que ahora disputa sus partidos en la primera división de la liga de peñas de Valladolid (liga FPRV) y, por cierto, con muy exitosos resultados. 

Entonces me di cuenta de que esos catorce muchachos, los técnicos, el árbitro y en líneas generales, todos los que estábamos aquél sábado a las 10 de la mañana en el campo municipal de Zaratán disfrutamos de un (no muy agradable en términos futbolísticos) encuentro en el que se respiraba el aroma característico del fútbol, que no es precisamente el del césped artificial.

Quizás no juegan al "tiki-taka" ni defienden como los italianos pero lo cierto es que se dejan la piel en cada lance del partido y es algo que no deja de sorprenderme, porque hablamos de una liga en la que no hay más que chicos que voluntariamente deciden jugar sin ninguna presión y a priori la competitividad queda relegada a un segundo plano. Pero el fútbol es así, es sangre, es sudor y muchas veces son lágrimas aunque nos quedamos más con las sonrisas.

Juegan por amor al arte

A mi juicio eso es lo más importante del deporte. Por suerte o por desgracia, la mayoría de los que estén leyendo esto ni remotamente había oído hablar de estos equipos y eso es un valor añadido. Lo que hace especial a una serie de encuentros como estos es que se liberan de todas las pretensiones y los valores menos agraciados que tiene el fútbol a nivel profesional o semiprofesional. Todos hemos oído historias sobre lo duro, lo sacrificado y lo rematadamente sufrido que es llegar a la elite, sobre ese chico que soñaba con vestir una camiseta blanca y violeta y nunca lo logró. Y son muchos los que deciden cortar por lo sano y alejarse de ese mundo tan duro que es el deporte.

Aquí no pasa lo mismo, cuando estás ahí no hay ninguna meta más allá de hacerlo lo mejor posible y es que eso es en esencia el fútbol, hacer lo que te gusta dándolo todo por ello. 

No esperas nada a cambio, a lo sumo como recompensa tendrán la presencia de aquel chico con la cámara que ahora les dedica unos cuantos párrafos en un periódico digital.

Como ya he mencionado, no es precisamente un espectáculo de luces y juego magistral, el "fair play" muchas veces brilla por su ausencia y en repetidas ocasiones nadie se contiene al enseñar al público todo tipo de reprimendas por lo verbal y por lo físico en el terreno de juego. Pero todo eso es un mal menor, lo que pasa en el campo se queda en el campo, como se suele decir.

Mentiría si dijera que el bocadillo de panceta al que me invitaron al acabar el partido no me haya motivado a la hora de escribir este pequeño reportaje sobre el fútbol más desconocido que tenemos en nuestra provinci, pero creo que la experiencia fue lo suficientemente bonita como para haberlo hecho sin él también.

 

comentarios

1

David | 07-11-2019 10:59

El número 20 del pinosaltos es una máquina, menudo delantero!

2

Elena LC | 05-11-2019 23:57

Me ha encantado! HAs logrado trasportarnos a la grada, Pablo.