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Crónicas del Castillo

IES Duque de Alburquerque

Cuéllar

REDACCIÓN: Mario Esteban Pérez, Carla Acebes Montalvillo, Daniel de la Calle Alonso, Ricardo Calvo Rodríguez, Andrea García Muñoz, Paula Zarzuela Espeso

¿CÓMO ES LA ESCUELA RURAL?

¿CÓMO ES LA ESCUELA RURAL?
IES Duque de Alburquerque

Desde Crónicas del Castillo hemos escrito un artículo sobre la escuela rural en la provincia de Segovia

13.12.2020 - ANDREA GARCÍA, RICARDO CALVO Y MARIO ESTEBAN

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En nuestro país no solo hay grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Sevilla o Valladolid, sino que también hay una gran cantidad de pueblos y villas en las que reside un 17% de la población española.  La mayoría de esta población supera el límite de los 60 años, lo que supone que menos de un 10% de la población española son jóvenes estudiantes en el medio rural. 

Aun así no se debe menospreciar y rebajar la importancia de las escuelas rurales, pues toda persona tiene derecho al estudio con unas condiciones aceptables, y aun son muchos los españoles que estudian en este tipo de escuelas. 

En este artículo explicamos  cómo son este tipo de escuelas,  traemos  tres entrevistas a personas relacionadas con estos centros, y  un reportaje sobre uno de los institutos rurales más fascinantes de todo nuestro país. 

En nuestro país, la red de escuelas rurales se organiza mediante el CRA o Centros Rurales Agrupados, o en el caso de Cataluña en Zonas Escolares Rurales. Estos, como su propio nombre indica, son un conjunto de escuelas rurales en los que se imparten las asignaturas esenciales a jóvenes estudiantes desde los 3 años hasta los 11. Como es normal, estos datos varían en cada pueblo, y las condiciones de educación no son las mismas en cada caso. Estas escuelas están dirigidas por el centro escolar que se encuentre en la localidad más importante de cada comarca, y aunque se encuentren en distintos lugares, comparten el material pedagógico que se les otorga como los demás centros educativos.

 

Gabriel García y Daniel de la Calle, exalumnos de centros educativos de la provincia de Segvia, han querido compartir sus experiencias en los centros a los que han asistido. 

Esto es lo que nos ha contado Gabriel:

¿Cómo era tu escuela? 

Se dividía en dos edificios, uno para infantil, y el otro dedicado a la enseñanza primaria. Los dos edificios contaban con un almacén compartido, una sala de informática y una clase para cada uno. También había una sala para los profesores, y dos baños en cada bloque. 

¿Cuántos alumnos asistíais a clase? 

Éramos unas 30 personas. 

¿Qué asignaturas se impartían? 

Matemáticas, lengua, sociales, naturales, educación física, música, inglés y plástica. 

 

Y esto, lo que nos ha contado Daniel: 

¿Qué asignaturas tenías? 

Tenía nueve asignaturas, matemáticas, lengua, inglés, educación física, religión, música, sociales, naturales y conocimiento del medio 

¿Cuántos profesores había? 

Había uno para inglés, otro para educación física, otro para religión, uno para música, y uno para el resto de asignaturas. 

¿Cuántos alumnos asistíais a clase? 

Éramos 12 personas en primaria y 4 en infantil. Normalmente nos dividían por cursos, pero había casos en los que alumnos asistían solos a clase, asique a veces juntaban a alumnos de distintos cursos para dar clase, lo que dificultaba un poco la enseñanza. 

Daniel quiso destacar que el material de su pequeño colegio era escaso, “Solo teníamos cinco ordenadores, de los cuales funcionaban tres.” Y además nos contó que cada dos semanas llegaba un “bibliobús” que les ofrecía libros debido a la falta de ellos. 

Ambos entrevistados han querido destacar que la relación que se mantenía entre profesores y alumnos era muy buena, y que pocas veces ocurrían  percances entre alumnos. 

A parte de escuelas, también hay institutos rurales, y desde Crónicas del Castillo hemos querido contaros nuestra experiencia en el IES Duque de Alburquerque. 

Entre sus antiguos propietarios, destacan don Álvaro de Luna y Beltrán de la Cueva, así como los sucesivos duques de Alburquerque. Además, sus huéspedes más importantes fueron los reyes de Castilla, como Juan I y su esposa la reina Leonor o María de Molina. También destacan las figuras del escritor José de Espronceda, el general Joseph Léopold Sigisbert Hugo o Arthur Wellesley, duque de Wellington.

Fue la residencia de los duques de Alburquerque durante siglos, hasta que se trasladaron, convirtiéndolo en palacio de recreo y vacaciones, desvinculándose así lentamente del edificio.  

A finales del siglo XIX se encontraba prácticamente abandonado y fue víctima del pillaje. En 1938 se instaló en él una cárcel para presos políticos y después un sanatorio para presos tuberculosos. Más tarde se volvió a utilizar como cárcel, que funcionó hasta 1966.

En 1972 interviene la Dirección General de Bellas Artes, llevando a cabo una intensiva restauración, para instaurar en él un centro de Formación Profesional, que, tras las nuevas legislaciones de Educación, se convirtió en instituto de Educación Secundaria Obligatoria, actividad para la que se utiliza ahora.

Actualmente, más de 400 alumnos, de Cuéllar y pueblos cercanos estudian en este instituto-castillo, cuyo director es Javier Luna San José. Nosotros hemos tenido la posibilidad de hablar con Ana Alonso García, una de las profesoras de este centro que nos ha contado cómo es trabajar, no solo en una escuela rural, sino también en un castillo. 

Esto es lo que nos ha contado:

¿Qué diferencias crees que hay entre un instituto rural y uno urbano?

El funcionamiento en esencia en el mismo, pero los centros rurales suelen tener menos alumnos y el trato suele ser más cercano, tanto con ellos como con las familias. ¡Nos conocemos todos! Además, hay menos alumnos por clase y eso hace que podamos conocerlos y atenderlos mejor.

 

¿Crees que la escuela rural carece de infraestructuras imprescindibles?

Por mi experiencia, creo que no. Los centros rurales están tan equipados como cualquier otro, cuentan con todo lo necesario.

¿Volverías a dar clase a un centro urbano?

De momento no me lo planteo.

¿Crees que la relación profesor-alumno es la misma?

No, creo que es más cercana, aunque en mi caso también influye que en Cuéllar llevo cinco años y nunca he estado tanto tiempo en ningún instituto de ciudad. Creo que el alumnado es más espontáneo, más natural y la relación con los profesores no se limita solo a las clases, sino que muestran interés y confianza para hablar de todo.

¿Qué es lo que más aprecias de un instituto rural?

Precisamente eso, la relación que tengo con los alumnos, el trato individualizado que les podemos dar y la cercanía con la comunidad educativa. Y en concreto, del IES Duque de Alburquerque, el hecho de trabajar en un castillo. ¡Es espectacular!