La vida del famoso topo de Mudrián
Saturnino de Lucas Gilsanz , alcalde de Mudrián en 1936, tuvo que vivir escondido durante la Guerra Civil
27.10.2022 - Gabriela Otero Arranz y María Plaza Escalante
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Saturnino de Lucas Gilsanz, nombrado alcalde de Mudrián, municipio de Segovia, en 1936, tuvo que esconderse durante la Guerra Civil por la amenaza de muerte del bando franquista.
Se trataba de una persona muy trabajadora, además de buen estudiante, al que premiaron con una beca, por eso el maestro le siguió dando clase a escondidas, mucho era su interés en formarse académicamente.
Cuando comenzó la Guerra Civil el párroco del pueblo le proporcionó ayuda para esconderse, porque le buscaban los falangistas a cambio de una recompensa de 60.000 pesetas (360 euros).
Estuvo cuatro años escondido en un arcón de la iglesia, haciendo solo escapadas nocturas al interior del templo para fumar y conversar con el sacerdote. Después tuvo que trasladarse a la buhardilla de la casa de sus padres, en donde no podía ponerse de pie. A través de un agujero le pasaban comida y libros. Era conocedor de todo lo que ocurría en el pueblo gracias a unas pequeñas aberturas que le dejaban ver el exterior y a su hermano, que le informaba y tomaba las riendas de las relaciones exteriores del pueblo con los comerciantes.
Solo sus padres y sus hermanos sabían de su paradero; el resto del pueblo pensaba que había muerto hacía ya tiempo.
Finalmente, en 1970, 34 años después, se acabó su pesadilla debido a una amnistía. Un vecino del pueblo se ofreció a llevarle a Segovia y que allí reconocieran que seguía vivo.
Desgraciadamente, siete meses después Saturnino, que había enfermado, falleció. Había sido muy bien acogido por todos los vecinos del pueblo. Por eso siempre será recordado entre todos los vecinos con cariño y admiración, porque siempre estuvo dispuesto a luchar por su vida.





