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REDACCIÓN: Carlota Arroyo Castaño, Rocío Pérez Gómez, Candela Bodelón González, Mata Xiaozhi López Álvarez

LA COLUMNA DE ROCIO. RUTAS POR MI TIERRA

LA COLUMNA  DE ROCIO.
RUTAS POR MI TIERRA
El FAEDO DE CIÑERA "La Naturaleza encantada"

EL FAEDO DE CIÑERA. "La Naturaleza encantada"

Reportaje

16.11.2023 - ROCIO PÉREZ

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5 comentarios

Dicen que un periodista debe ser objetivo, pero como yo no lo soy, más bien soy una aficionada a la que le gusta escribir me vais a permitir, o eso espero,  que seáis un poco condescendientes conmigo, trasladaros durante mi andadura por este diario a mi provincia. No os voy a negar que amo mi tierra, amo cada catarata que surge con fuerza en primavera, nuestros bosques y ríos y cada una de las montañas que “levitan” sobre la niebla, que soy “rural” hasta lo más profundo de mi medula y que llevo la “denominación de origen Bierzo” en mis venas.

Así que, si aún no sabes cómo pasar el fin de semana que se aproxima te recomiendo una ruta maravillosa que hice con mis padres de niña, y a pesar de lo “chica que era” quedo grabada en mi retina para siempre.  Es una ruta mágica, y si es verdad lo que dicen las “buenas lenguas” de que en el Bierzo somos medio gallegos, aunque “eu non creo nas meigas, habelas, hainas”; pues si queridos lectores, en el Faedo de Ciñera, “habelas, hainas”, porque yo he vuelto y volveré al cobijo de las hayas centenarias donde la madre Naturaleza me encanto para siempre.  Si vas, disfruta el momento, escucha el bosque con todos tus sentidos, siente su fragilidad y su fortaleza y si puedes intenta olvidar por unas horas tu móvil; haz alguna foto, pero las justas para inmortalizar un momento, te puedo asegurar que jamás tendrás una imagen tan bella como lo que estás viendo, por muy buen fotógrafo que seas.

Cuenta la leyenda, que erase una vez un reino, el Reino de León, donde existía un bosque habitado por la Bruja Haeda, cuyos poderes debía utilizar para hacer el mal, o de lo contrario se desvanecería en 3 días.  Por esos lares vivía una familia con 9 retoños, que con la crueldad del invierno subía a refugiarse a la Cueva de los Infantes, pero un día aconteció que la nieve era tanta, pues bien sabido es que en dicho Reino los inviernos eran muy gélidos, que la familia no consiguió llegar, quedando a libre albedrio de las inclemencias meteorológicas. Haeda, aun conociendo las consecuencias de la temeridad que estaba a punto de cometer, no fue capaz de abandonar a los pequeños a su suerte, pues un escozor hasta entonces desconocido, le invadió el corazón en cuestión de segundos. Fue por eso, que empleo sus poderes ignorando la misión, que, por su propia seguridad, le había sido encomendada; así pues, convirtió en fuego tantas piedras como pudo, asegurándose que tan grande fuese la llamarada ocasionada, que la familia pudiese “desprenderse” del gélido temporal por el que habían sido azotados. Las tan providenciales chispas, perduraron hasta que el sol se dejó ver, anunciando así un nuevo día. Aun cuando, la seguridad de Haeda se vio amenazada a causa del impulso que esa pena tan grande le hizo sentir, la nieve seguía “tintando de blanco” todo cuánto estaba a la vista. La  segunda noche la historia se repitió, pues el único designio hacedero en su cabeza era reincidir dicha hazaña, con la certidumbre que sus poderes aguantarían una noche más sin cumplir con lo esperado. A la mañana siguiente, bastó una mirada en el diáfano arroyo, para que Haeda tomase conciencia de que se había equivocado, pues su tez lucía envejecida y su expresión reflejaba el más sentido cansancio. Aun así, sabía que sin ella "cubriéndoles las espaldas", esta próxima noche, podría ser la definitiva, la última. Estaba dispuesta a jugársela por ellos una tercera vez. Fue entonces, cuando reuniendo las pocas fuerzas que le quedaban, hizo que todas las piedras de las montañas prendieran fuego como si de madera se tratase y  en ese mismo instante Haeda se desvaneció como ceniza en el aire.

Numerosas familias, se acercaron a la zona, y en cuestión de unos pocos años, fundaron un pueblo al que le hicieron llamar Ciñera. Desde entonces, ningún niño volvió a sentir frío, pues Haeda así lo quiso.

Y colorín, colorado …. Este cuento no se ha acabado por que, si vas al Faedo, verás a Haeda, pero sobre todo la sentirás porque “vive” entre las hayas y robles centenarios presididos majestuosamente por "Fagus",  el corazón del bosque, que ve pasar el tiempo arrullado por las tranquilas aguas cristalinas del arroyo, que fluyen plácidamente a la vera de pasarelas, desfiladeros y cuevas… por que si vas… volverás encantado.

comentarios

1

Menchu | 18-11-2023 13:57

Deseando leer ya la siguiente ruta

2

Menchu | 18-11-2023 13:55

Un reportaje espectacular para un lugar excepcional

3

Lilith | 18-11-2023 12:06

Que bonito todo!

4

Mercedes Bodelón Andrés | 17-11-2023 20:58

Que bonita historia.

5

Cristina | 16-11-2023 22:55

M encanta!!

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