Eulogio Florentino Sanz: El poeta que dio nombre a nuestro instituto
Un escritor del siglo XIX que sigue vivo en nuestras aulas.
05.02.2026 - Hugo Crespo
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Don Eulogio Florentino Sanz nació en nuestro pueblo, Arévalo, un 11 de marzo de 1822. Y digo "Don" no solo por respeto, sino porque hoy en día escribiría versos tan intensos que podrían ser estados de Instagram.
Se quedó huérfano de madre cuando tenía seis años y su padre fue internado en un hospital de Madrid, no sabemos con certeza si por problemas económicos o de salud, quizá por ambas. En ese momento, el pequeño Eulogio se marchó a vivir con un pariente cercano, pero este no supo cuidar bien de él y malgastó los pocos bienes que el pequeño tenía. Eso sí: supo inculcarle, al menos, la pasión por la lectura.
Terminó sus estudios primarios en nuestro pueblo y de ahí marchó hacia Salamanca para formarse en Leyes. Al parecer, mantuvo una estrecha relación con un vidriero muy pobre de Valladolid, que tenía un pequeño negocio de ventanas en la Plaza Mayor. Eulogio, siempre dispuesto a ayudar por su carácter bondadoso, organizó "clandestinamente" una banda de niños para que rompieran a pedradas las ventanas de los locales de la menciona plaza. De esta manera, el negocio del padre de su novia mejoró notablemente, aunque no tardaron en descubrir la trama. Por este motivo, pasó una temporadita entre rejas.
Meses más tarde, emigró a la capital de España, donde tuvo que dormir al raso varias noches en uno de los bancos situados cerca del Museo del Prado. Afortunadamente, su suerte cambió de rumbo y consiguió un trabajo como corrector de estilo en el periódico "El Español", ganándose poco a poco fama como crítico literario. Asistía también de manera asidua a las tertulias literarias de los cafés madrileños más conocidos, y todos los allí presentes disfrutaban de su conversación amena y dicharachera. Debió de ser, sin duda, un personaje bastante carismático, a mi parecer.
La revolución lo llevó al mundo de la política, siendo secretario de la Legación española de Berlín. Terminó aceptando un cargo político en la ciudad de Tánger porque su situación financiera no era nada buena en ese momento.
Contrajo matrimonio con Consuelo Sierra, ya mayorcito (con cincuenta años), aunque este matrimonio duró un suspiro. Pasó sus últimos años apartado de la vida pública y bastante amargado por no haber tenido el reconocimiento que merecía. Su orgullo hizo que metiera en el cajón versos de pura poesía porque, según él, la gente no los iba a entender.
Las fuentes consultadas documentan que murió en Madrid un 24 de abril de 1881, en el olvido y la indigencia.
Para nosotros, la figura de Don Eulogio sigue viva, a pesar del paso de los años, de los siglos y de las épocas.
Don Eulogio Florentino Sanz es más que un nombre en la fachada de un pequeño instituto rural de Arévalo.
comentarios
David | 06-02-2026 13:09
Qué interesante!!! Estudié en el instituto y no sabía nada de la persona que le da nombre. Muchas gracias!



