LOS FASCINANTES AGUJEROS NEGROS
Nos adentramos en las útlimas investigaciones de los agujeros negros
11.11.2024 - David Herrero
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Un grupo de científicos españoles descubren un agujero negro que se alimenta de materia espacial a una gran velocidad.
Los agujeros negros supermasivos alteran la evolución química de las galaxias, según un estudio en el que participa el Instituto Astrofísica de Andalucía, dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IAA-CSIC).
Este estudio muestra cómo la actividad de un agujero negro supermasivo, escondido en el corazón de un cuásar, ha transformado la composición química del gas existente en la galaxia. Los cuásares son uno de los objetos más luminosos que pueden ser observados en el universo. Al igual que otras galaxias activas, presentan en su centro un agujero negro supermasivo.
La intensa gravedad del agujero negro genera temperaturas y presiones extremas en el disco de acreción, lo que provoca la emisión de radiación intensa. También provoca la aparición de fenómenos extremos como los chorros de partículas relativistas, que viajan a velocidades cercanas a la de la luz, o los vientos cósmicos, flujos de gas y partículas expulsados a miles de kilómetros por segundo desde las regiones internas.
En el centro de nuestra galaxia vive un gigantesco agujero negro. Es tan ancho como nuestro Sol, pero millones de veces más pesado. Su inmensa atracción gravitatoria agita el polvo y el gas interestelar a su alrededor.
Este agujero negro supermasivo es el corazón palpitante de la Vía Láctea, que ha impulsado la formación y evolución de nuestra galaxia a lo largo de sus 13.000 millones de años de historia, contribuyendo al nacimiento de sistemas solares como el nuestro.
De vez en cuando, una estrella se acerca demasiado y es desintegrada, apagándose sin dejar rastro de su existencia anterior. Es una bestia aterradora, con el poder de crear y destruir a escala épica.
Casi todas las grandes galaxias tienen un agujero negro supermasivo en su centro, pero, en el gran esquema del universo, el nuestro —llamado Sagitario A*— es un auténtico peso pluma. En la última década, los astrónomos han descubierto agujeros negros mucho más grandes, conocidos como agujeros negros ultramasivos.




